Cuando ya estamos a fines de mayo, generalmente los productores tucumanos de granos están finalizando las labores de trilla de soja y poroto, con avances importantes en sorgo y haciendo algunas trillas de maíz que se encuentren ya en condiciones de ser trillados.

Es interesante indicar que, en general, los cultivos de verano se desarrollaron en esta campaña de una manera más normal. Esto se debe principalmente a que las precipitaciones estuvieron presentes en diferentes momentos del ciclo de cultivo, por lo que las plantas pudieron crecer y desarrollarse y llegar a cosecha en mejores condiciones.

Todos saben y están al tanto de los diferentes informes dados a conocer sobre el comportamiento de las lluvias durante la campaña gruesa, que generaron inundaciones, complicando a poblaciones y rompiendo caminos, pero en general en los cultivos esos problemas no aparecieron o fueron escasos.

En la edición de hoy se informa claramente cómo se desarrollaron los cultivos estivales en nuestra provincia de acuerdo al comportamiento climático que se dio durante el ciclo; cómo fue el cultivo de soja, maíz y poroto, según detalla el informe presentado por los técnicos de las diferentes secciones de investigación de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eeaoc).

Tal es así que con el avance de la cosecha los resultados aceptables que se obtuvieron muestran que de hecho las lluvias ayudaron mucho.

Además, a finales del ciclo de los cultivos las lluvias siguieron apareciendo, lo que le da al productor la oportunidad de sembrar cultivos de invierno como el trigo, principalmente; garbanzo, en superficies más reducidas; y colza, en pequeñas áreas y otros invernales de cobertura.

Los productores consideran que las últimas lluvias sirvieron para que se acumule agua para la siembra invernal, que ya está iniciada. A medida de que la trilla de los granos gruesos avanza y se van desocupando lotes, la siembra invernal continúa.

Durante estos días, y en tanto los lotes estén en condiciones de sembrarse, los productores analizan muchos aspectos para decidir sobre la siembra de cultivos invernales. Como primer punto tendrán en cuenta que los suelos que venían de la soja o del poroto hayan sido liberados a tiempo, para aprovechar el contenido de humedad que tendrán al momento de la siembra.

Todos saben que al hacer un cultivo de granos, debido a las condiciones climáticas, nuestra región del NOA roza lo marginal, si la comparamos con la Pampa Húmeda.

Acá generalmente se siembran los cultivos invernales con la mirada puesta hacia el futuro de la próxima gruesa. Y en muchos casos el productor utiliza los cultivos de servicio (CS).

Los productores en la provincia buscan siempre sembrar trigo, garbanzo, a lo que se suma la colza, en el invierno, como alternativa que pueda ayudar a sus finanzas, pero también para que los suelos estén protegidos de las inclemencias climáticas que se dan durante el otoño y el invierno. Desde hace un tiempo muchos técnicos indican que los CS evaluados por ellos empiezan a afianzarse en la región, debido a los beneficios que generan en los suelos durante la estación más fría.

En cualquier inicio de campaña de siembra, siempre están presentes escollos que el productor deberá sortear, desde la financiación propiamente dicha, hasta el alza de los costos productivos que se vinieron dando.

El productor sabe que para sembrar, lo primordial es tener un lote en condiciones y tener calidad y cantidad de semilla, para hacer el mejor cultivo posible.

Igualmente, no se debe olvidar los efectos positivos de los CS a la hora de decidir qué sembrar.

Seguramente esta campaña fina, por como finalizó la gruesa, será importante. Se estima que la siembra de trigo, principalmente, arranca con agua en los perfiles.

En innumerable cantidad de ocasiones, los técnicos de la Estación Experimental y del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) difundieron muy buenos avances sobre los resultados de las diferentes campañas de trigo y de garbanzo que se dan en la región, con sus respectivas recomendaciones para enfrentar con cierto éxito una campaña. También realizaron diferentes aportes en ensayos y en investigaciones en los CS, en un contexto de cambio de paradigma del sistema productivo, que busca tratar de reducir el uso de agroquímicos en los suelos, siguiendo los preceptos de conservar el ambiente.

El productor seguramente analiza toda la paleta de alternativas que se pueden dar para hacer cultivos de invierno que puedan dejar una renta o le brinden los beneficios de un cultivo de servicio.

El productor sabe que, en el caso del CS, tanto con gramíneas como con leguminosas, se tiene como segundo objetivo importante generar cobertura en el suelo y brindar mayor cantidad de materia orgánica en un futuro.

En estos tiempos que viven el país y el mundo, producir alimentos resulta primordial. Y bienvenido sea si en el sistema productivo se usan herramientas que ayuden a producir de un modo amigable con el ambiente, cuidando sobremanera el recurso suelo.